Así, las dos principales potencias de la Unión Europea se alinearon al país en su propuesta para renegociar la deuda con el FMI, sin objeciones.
«Todos son conscientes del nivel de daño que ha vivido Argentina», explicó una fuente de la delegación que participó de las reuniones, en las que el mandatario argentino pudo comprobar que tanto Merkel como Macron, quienes habían puesto grandes expectativas en Mauricio Macri, se sentían defraudados.
«A nosotros nos decían que iba todo bien», confió Merkel a Fernández durante la cena que mantuvieron el lunes por la noche en la Cancillería Federal de Berlín.
Aquel encuentro sirvió a la canciller alemana para conocer de primera mano la situación financiera en la que se encuentra Argentina tras el paso de Macri por el poder -un endeudamientos récord, el doble de déficit e inflación-, así como los planes que tiene Fernández para salir de esa crisis.
El encargado de explicar los detalles a Merkel fue el ministro de Economía, Martín Guzmán, quien al día siguiente se vería en Roma con la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, ambos convocados para participar en un evento organizado en El Vaticano por el papa Francisco, con quien Fernández precisamente inauguró su gira europea el viernes último.
Esa noche, tras escuchar a Fernández y Guzmán, Merkel les expresó su respaldo para renegociar los vencimientos de la deuda, pero también hizo llamar a Georgieva para dejarle clara cuál era su posición.





