El Arzobispado de Mendoza sorprendió a la comunidad religiosa hace unas semanas al notificar que dos párrocos que se desempeñaban en la provincia no contaban con autorización para “ejercer su ministerio pastoral”. No se trata de cualquier sacerdote: uno de ellos, Andrés Quiroga, es el mismo que protagonizó un escándalo en Santa Fe, al echar a dos policías de misa durante las restricciones por la cuarentena.





